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La historia de la navaja

La historia de la navaja

En esta nueva entrada vamos a hablar un poco de la historia de la navaja, algo imprescindible en el arte de la barbería e instrumento con miles de años de historia.

Para empezar a hablar de la navaja como herramienta debemos remontarnos hasta el Antiguo Egipto pese a que el afeitado es algo bastante más antiguo, en el neolítico se sabe que usaban conchas para afeitarse. Pero los egipcios fueron los primeros en fabricar este tipo de productos exclusivamente para afeitarse. El material que utilizaban era el cobre y estas tenían un filo muy fino, aunque distaban bastante de las navajas que tenemos en la actualidad.

Años más tarde seria nada mas y nada menos que la figura de Carlo Magno la que introduciría la navaja de afeitar que creó la cultura egipcia en el Imperio Romano. Esto ayudó a que apareciera la figura del denominado “Tonsor” que eran los barberos de la época. Estos afeitaban a los hombres con una navaja o “novaculae” y unos cuchillos o “cultri” como se les conocía. El proceso de afeitado distaba mucho de lo que conocemos hoy en día, ya que no se usaban productos para preparar el afeitado, tan solo usaban agua lo que provocaba múltiples cortes y problemas, esto hacia que un buen “Tonsor” fuera una persona importante para poder evitar todos los problemas de un afeitado poco apurado.

Otra de las costumbres que tenían tanto griegos como romanos era que cuando estos iban a la batalla siempre llevaban consigo su espada y su navaja. Los soldados iban siempre bien afeitados para evitar que el enemigo pudiera agarrarlos por la barba y acabar con ellos con facilidad.

La moda de llevar barba no llega hasta bastante más adelante, concretamente cuando los cristianos llegan al poder. Los clérigos portaban grandes barbas que eran símbolo de sabiduría.

Con el paso de los años y las diversas culturas el arte de afeitarse se puede decir que viene y va. En el Imperio Bizantino los hombres iban rasurados como método para diferenciarse.

Los años y las culturas siguen avanzando en Europa y no es hasta 1740 que Benjamin Hunstman (relojero e inventor) creó la navaja de acero y filo cóncavo. Pese a ser inglés y de familia alemana los primeros hombres que usaron su invento fueron los franceses. Rapidamente este artilugio se puso de moda y los ingleses no tardarían en fabricar este tipo de navajas.

No es hasta el año 1880 en el que un norteamericano inventa la navaja moderna o con forma de “D” que más se corresponde con la que tenemos en mente hoy en día. Estas navajas también eran de acero y tenían como inconveniente que había que afilarlas muy frecuentemente.

A partir de el siglo XVIII las navajas que utilizarían los barberos para sus múltiples usos serían con filo de acero, ya que durante mucho tiempo los barberos desempeñaron diversas funciones como las de dentista o incluso la de cirujano, aquí os dejamos una entrada anterior en la que profundizamos un poco en este aspecto (Origen de los barberos, 2ª parte).

En en año 1901 la forma en la que los hombres se afeitan iba a sufrir un cambio drástico. King Camp Gillette inventa la cuchilla de afeitar desechable, esto supuso un grave contratiempo para las barberías y para las navajas clásicas debido a que los hombres preferían el uso de este tipo de cuchillas desechables y así no tener que preocuparse en afilar sus viejas navajas. Pese a que Gillette se llevó toda la fama llegando hasta hoy en día, los verdaderos inventores de la cuchilla de afeitar fueron los hermanos Kampfe en el año 1888.

Este no sería el único golpe que se llevarían los barberos y sus antiguas navajas. En el año 1931 Jacob Schick inventa la máquina de afeitar eléctrica, aunque su éxito no fue inmediato con el paso de los años y posteriores máquinas estas se instalaron en los hogares y provocaron que los hombres dejaran de ir a la barbería y dejaran de usar navajas de afeitar.

Gillette, que había revolucionado el mundo del afeitado tenía un problema con sus cuchillas. Debido a que estaban fabricadas con acero al carbono estas se oxidaban rapidamente, algo que suponía un gran inconveniente. Pero en 1965 los hermanos Wilkinson Sword crearon las cuchillas de acero inoxidable, estas cuchillas suponían un avance sustancial puesto que estas cuchillas no se oxidaban y podían ser utilizadas hasta que perdieran su filo.

Las navajas clásicas de afeitar estaban viviendo unos años duros y quedaron relegadas al ostracismo debido a la invención de las cuchillas desechables y las máquinas de afeitar. Pocos son los hombres que valoran un buen afeitado con una navaja, pero cuando parecía imposible que la navaja retornase a nuestras vidas esta lo ha conseguido.

La antigua idea de barbería está siendo recuperada de su olvido, las calles se llenan de postes de barbero que nos ofrecen entre otros servicios un clásico y apurado afeitado con navaja, los hombres vuelven a la rutina del afeitado con navaja y dejan de lado las prisas y el afeitarse de cualquier manera.

Esta cariño por un arte y un oficio de tantos siglos consiguieron que las navajas reclamasen su lugar y fabricadas con acero de alta calidad consiguen afeitados imposibles con otra herramienta.

Confiamos que disfrutéis de esta lectura sobre las navajas y la historia que las rodea hecha desde el sentimiento y cariño que un servidor tiene por este mundillo.

 

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