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Origen de los barberos (2ª parte)

Origen de los barberos (2ª parte)

Continuamos con nuestro viaje a través de los siglos para seguir contando un poco más sobre los barberos.

El oficio de barbero toma una nueva visión con la llegada de la Edad Media. Los barberos debido a su anterior experiencia en la extracción de dientes y demás actividades se convierten en ayudantes de los “cirujanos” de la época. A raíz de ello se convertirían en barberos-cirujanos hasta que en el siglo XV en Inglaterra tan solo se les permitiría arreglar el cabello, realizar sangrías y extraer piezas dentales. En los siguientes siglos se convirtieron en parte fundamental dentro de la corte real.

Hubo que esperar hasta el año 1750 para que los barberos-cirujanos dejaran de lado todo lo relacionado con la cirugía y se dedicaran en exclusiva a cortar y cuidar el cabello. Todo esto origina la perdida de estatus social y quedan relegados a las clases media y baja de la sociedad.

Hubo que esperar hasta el año 1750 para que los barberos-cirujanos dejaran de lado todo lo relacionado con la cirugía y se dedicaran en exclusiva a cortar y cuidar el cabello. Todo esto origina la perdida de estatus social y quedan relegados a las clases media y baja de la sociedad.

Pero no tuvieron que esperar mucho para volver a recuperar su prestigio. Y fue gracias al frecuente uso de pelucas dentro de la sociedad estos antaño barberos se convertirían en los primeros peluqueros. Esta profesión se volvió de suma importancia, llegando a abrirse importantísimas fábricas de pelucas, elevando a esta industria a una de las más importantes de Inglaterra.

Habría que esperar hasta uno de los hechos históricos más importantes de la historia para volver a hablar de barbero. La Revolución Francesa. Esta trajo un nuevo impulso a la sociedad, quien impaciente por dejar de lado el pasado también dejó de lado el uso de pelucas dentro de la sociedad, quedando estas relegadas tan solo al Parlamento y las Cortes. Los barberos volvieron a encargarse del corte y cuidado del cabello de sus clientes.

Bien entrados en el siglo XIX no habría pueblo sin su barbería, lo que provoca un aumento constante de su importancia dentro de la sociedad. A raíz de ello empiezan a aparecer las primeras cadenas de peluquería y como no podía ser de otra manera empiezan a formar las primeras academias para aprender este arte.

Este gremio se va profesionalizando con el paso de los años, amoldándose a los estilos de cada época. Eso sí, siempre separando las peluquerías en para hombres y para mujeres. Hay que esperar hasta 1970-1980 con la irrupción del cabello largo entre los hombres para ver peluquerías unisex, algo que en las siguientes décadas se convertiría en lo más común dentro de la sociedad.

 

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